Siempre recuerdo aquella frase que un día leí en el apartado de citas de la revista del Ferrocarrils de la Generalitat, en la que el gran crítico inglés John Curton Collins proclamaba algo así como "en la prosperidad nuestros amigos nos conocen, en la adversidad los conocemos a ellos". Siempre me pareció un tópico, pero en el fondo deseaba conocerlos, pero no se si por ausencia de adversidad o exceso de prosperidad, no había tenido la ocasión.
Una vez experimentado, preferiría no haber conocido más allá de esas cervezas, esos partidos, las tardes de risas, las noches de fiesta o los días de llanto porqué la novia le ha dejado. No os equivoquéis, eso es lo bonito de la amistad. Así que recogeré mis malas experiencias en forma de desilusión y volveré a poner mi mejor cara, para cuando el día de mañana se den las circunstancias, volver a compartir "momentos de amistad".
Pero de todo, me quedo con lo bueno, en primer lugar por saber elegir, por tener un ángel de la guarda en la distancia, por haber conocido a un par de renacidos amigos y por último por tener tanto de "lo otro", que al final es lo que nos llena en el día a día. No os equivoquéis, nuestra vida se dibuja en línea recta, y tan sólo en momentos puntuales las sinuosidades modifican el trazo. Son en estos instantes cuando necesitamos a los amigos, pero para el resto del tiempo, es muy importante tener mucho de "los otros amigos".

Quanta raó!!! T'entenc perfectament... I comparteixo la teva opinió!
ResponEliminaquè hi ha del ángel de la guarda en la distancia?
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