divendres, 27 de novembre del 2009

"De todas las mujeres que hay en mi vida, ninguna será menos que yo"

El miércoles me acosté pronto. Tenía la intención de haberlo hecho antes incluso, ya que tras ver medio partido del Real Madriz, el sueño se apoderó de mi de manera, digamos, excesiva. Pero la inercia de sofá me llevo a seguir ante el televisor y me puse a ver una película llamada “No estas sola, Sara”. Protagonizada por Amaya Salamanca, el corto trataba de la vida de una chica que se enamora de alguien, pero que con el paso del tiempo, los celos de este se tornan una tortura plasmada en forma de palizas, violaciones, humillaciones y demás vejaciones. Era el día de la mujer maltratada. Me senté ante el ordenador con ganas de escribir sobre un tema que me produce repulsa al mismo tiempo que no alcanzo a entender. Empecé a escribir lo que ahora mismo estoy borrando.

El día siguiente, un día marcado por la editorial conjunta que 12 periódicos publicaron bajo el lema “La Dignitat de Catalunya”, decidí contrastar información y me topé en El País con una columna a modo de homenaje de Maruja Torres bajo el título “Mis hombres”. Escrito con el corazón, recuerda a cada uno de los hombre que han marcado sus días. Excelente sin más.
Al leerla, me vinieron a la cabeza todas aquellas mujeres que también han sido importantes en mi vida. Las que lo fueron y dejaron de serlo, las que lo fueron y seguirán siendo, las que los son y dejarán de serlo. Todas y cada una, jamás fueron menos que yo.

Le dedico este escrito a la que me concibió en su vientre y me cuida con esmero, contando los días por detalles, por consejos y destellos. A la que me recibía con los brazos abiertos al pisar el rellano, me acogía en su casa y me hacía reír. A las mujeres que contaban los días por volver a verme, por sentarme en su regazo y contarme historias del pasado. A aquella mujeres que llegó para hacer del mundo un lugar mejor, para traer alegría, esperanza... y que un mañana volverá. A la mujer que me daba butifarra y consiguió que pisara el Camp Nou por primera vez. A esa mujer dicharachera que compartió conmigo su adolescencia.

Pienso en la mujer que me enseñó lo que es una mujer, la que me hizo sentir hombre. A aquella que no veo mucho, a la que no llamo. A la mujer triste que me miró a los ojos y confío en mi. Me enseñó el valor de la vida aún sin vivirla, el sentido de las cosas desde fuera. A aquella mujer que hice llorar. También recuerdo a la que me me hizo llorar. A la mujer que me dio todo sin pedir nada a cambio, que me ofreció amparo y cuidado en la distancia.

Y no me puedo olvidar de la mujer que me enseñó a valorar “el compartir”, la que me ayudó a combatir la soledad, que me enseñó el futuro y me hizo estremecer. Ni a esa mujer que me enseñó el valor del trabajo y el sacrificio, la que me envió “la dignidad de las personas” en forma de libro, la que me escucha y aconseja. A la mujer que no me dejó dormir, a la que me atormenta y a la vez me hizo sentir vivo.

Repito, todas y cada una, no son menos que yo.


Shoe aid for Africa

La marca de productos para el cuidado del calzado Kiwi, ha lanzado la campaña "Shoe aid for Africa". De esta manera se pretende emular lo que se consiguió con la campaña de 2006 cuando se ayudó a distribuir 100.000 pares de zapatos entre gente necesitada de África. En cooperación con Humana y el futbolista camerunés, Samuel Eto'o, Kiwi intenta repetir, o incluso mejorar, esa exitosa campaña en el año 2009.

En algunas áreas de África, los zapatos no son un artículo fácil de conseguir para todo el mundo, incluso para algunos es un auténtico producto de lujo. El hecho de no tener un buen par de zapatos puede excluir a los adultos de conseguir un trabajo o puede evitar que los niños vayan a la escuela. Para muchos africanos, los zapatos están entre sus posesiones más valiosas y ponen un esfuerzo enorme en cuidar de ellos.
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Las cajas estarán en los supermercados (Hipercor y El Corte Inglés) durante aproximadamente un mes, dando tiempo para que los consumidores depositen allí sus zapatos. Cada semana Humana recogerá todos los zapatos de estas cajas y las llevará a sus almacenes.

Se pueden entregar zapatos y botas de adulto y niño, zapatos prácticos, usados pero en buen estado. No se aceptan ni zapatos de tacón ni botas de nieve. Y todos los zapatos que se entreguen deben estar limpios de suciedad gruesa o barro, Llevar cordones en caso de zapatos con cordones y no tener ningún desperfecto importante.

Durante el mes de noviembre y de diciembre, todos los pares de zapatos recogidos serán clasificados y limpiados en los almacenes de Humana, puestos en bolsas individuales y enviados a África. Este proceso es crucial para asegurarse que los zapatos entregados están en buenas condiciones y que serán utilizables para la gente africana.

De diciembre de 2009 hasta abril de 2010, todos los zapatos serán distribuidos en zonas rurales de varios países africanos. Estas áreas han sido seleccionadas por Humana y Kiwi y todo el proceso de distribución de los zapatos será manejado enteramente por equipos combinados de Humana y Kiwi para asegurarse de que los zapatos llegan directamente a la gente que más los necesita. Los países africanos donde serán entregados los zapatos son: Camerún, Kenia, Malawi, Mozambique y Sudáfrica.

Distribuid la información. Gracias.

dissabte, 14 de novembre del 2009

el péndulo...


Até el mundo a mi lengua.
Y en todos los rincones del amor puse saliva,
y el cauce desbordado se hizo voz y luego nombre
y por fin un solo grito de placer domesticado
como unas bragas blancas colgando de la silla.
Me hice hereje como quien pide una disculpa,
regando con palabras el misterio, renegando,
pidiendo causas donde sólo había huellas,
hablando de las cruces como de una mercancía.
E impuse a los amigos la verdad de mis encías,
creyendo que la vida me avalaba y me bastaba,
que mi deuda con los hombres era acaso una falacia.
Entonces el péndulo se detuvo. Y tanto me pesaron
el orgullo y sus soledades que mi lengua se rompió
y el mundo echó a rodar conmigo encima.

Tal vez mañana pueda por fin encontrar el lugar.