dilluns, 31 de maig del 2010

Sobre la práctica de la arquitectura

Una vez tratada la concepción, vamos a hacer un ejercicio práctico donde ver reflejada la labor del arquitecto. Haremos de arquitectos, con un símil tan sencillo como estar un día en la montaña. Tan solo cuatro pasos:

1. ESTABLECERSE: Lo primero y elemental que haremos es al llegar al bosque, buscar un PLANO HORIZONTAL sobre el que establecernos. En caso de no encontrarlo, nosotros mismo lo conformaremos. Este plano es el que nos permitirá sentarnos, comer, estirarnos, dejar los bártulos que llevemos… En función de las pretensiones de cada uno (vistas, asoleo…) este plano estará en un lugar u otro.
El arquitecto cuando define su obra, da un paso adelante y aporta las IDEAS. Los antiguos griegos, para monumentalizar el Partenón, buscaron un plano horizontal en lo alto de la Acrópolis, pero no contentos con ello levantaron un basamento que enmarcaba aún más el templo. Mies van der Rohe, en la casa Farnsworth, levanta el plano horizontal 1,5 metros, para que su percepción exterior se ajuste a la altura del ojo y al acceder al edificio podamos ir descubriéndolo. Un último ejemplo, Le Corbusier en la Ville Savoie, levanta el plano una planta, permitiendo el paso y uso de una planta baja libre.
.
2. PROTEGERSE: Seguimos en situación, sentados en un plano en el medio del bosque. De repente la lluvia hace acto de presencia y debemos protegernos. Colocaremos un nuevo PLANO SUPERIOR que permita mantener la actividad pero que nos proteja de las inclemencias meteorológicas.
Un ejercicio tan sencillo, en manos del arquitecto debe regirse por la IDEAS de su mente. ¿Qué es la cúpula del Pantheon de Adriano sino un elemento para protegernos? Con la peculiaridad del óculo de 9 metros que da vida al edificio. Y la New Norwegian National Opera, no es más que un plano inclinado que nace del mar y de manera continuo se pliega y absorbe el espacio público configurando miradores a diferentes alturas, a la vez que cumple la premisa elemental de cubierta. O la increíble cubierta de La Pedrera.
.
3. GRAVEDAD: El elemento que nos cubre debemos sujetarlo para combatir la ley de la gravedad evitando que esta nos juegue una mala pasada. Hablamos de la ESTRUCTURA. Kenneth Frampton (maestro de lo tectónico y lo estereotómico) proclamaba que “la unidad estructural es la esencia irreductible de la FORMA arquitectónica”.
El arquitecto por lo tanto necesita de la estructura y a través de sus IDEAS, jugar con ella. En este sentido Alejandro de la Sota, demuestra su ingenio utilizando la cercha que sustenta la cubierta de un polideportivo en Madrid, para colocar aulas en su interior. También la Caja Granada de Campo Baeza, monumentaliza el espacio con las cuatro columnas (del diámetro de las de la catedral de Granada) para crear ese increible impuvilium. Y de manera opuesta Herzog & de Meuron, esconden la estructura en planta baja del Caixa Forum de Madrid, haciendo levitar al edificio.
.
4. BIENESTAR: Por último, cuando ya nos hemos protegido de la lluvia, deberemos protegernos de los factores ambientales para condicionar el espacio interior y dotarlo de las óptimas cualidades para obtener la correcta confortabilidad. De la misma manera que en ese lugar donde nos encontramos, nos vestiríamos con las capas necesarias para combatir la temperatura, así trabajaremos con el PLANO VERTICAL. Además de confort, este nos permitirá exportar de fuera privilegios como la luz, las vistas o la relación con el espacio exterior.
El gótico aportó la genial IDEA, de ensanchar el plano vertical para conseguir un tamizado de la luz, de la misma manera que la fachada de pavés de la Maison de Verre se convierte en un plano de luz uniforme. La ya citada Casa Farnswoth de Mies con su paño perimetral de vidrio integra la construcción en un bello paraje natural o la biblioteca de Sou Fujimoto que configura un plano vertical que da continuidad al cerramiento exterior en la distribución interior.
.
En cuatro sencillos pasos hemos definido la OBLIGACIÓN de cualquier arquitecto y en cada uno de ellos hemos podido apreciar la verdadera LABOR del arquitecto, aquella que diferencia al edificio de la obra arquitectónica. Cuando en medio del bosque configuráramos una lona sujeta por cuatro palos y definiéramos un espacio interior mediante ramas u otros elementos, habríamos construido nuestro edificio, de manera que responda a la funcionalidad de este. De la misma manera, como cita Campo Baeza en uno de sus geniales artículos, si Adriano no hubiera programado ese óculo para el Pantheon, este sería más parecido a un edificio que a una obra arquitectónica.
.
Los arquitectos tenemos que dar un paso más, tenemos que poner IDEAS en nuestros edificios para convertir esa forma que conforma la función en arquitectura

3 comentaris:

  1. Per mí el més important és el número 1, trobar la ubicació ideal per construir, sobretot si es tracta de la llar... això sí, mai s'ha de buscar prop dels matorralls i els caminets que condueixen a les coves ... (ejem).

    Si la construcció en qüestió està pensada amb IDEA, definitivament és una obra... Gran exemple la seu de Caja Granada i també les cases improvisades de camí a tot arreu...

    ResponElimina
  2. totalmente de acuerdo. Veo influencias claras de Campo Baeza, pero tiene un toque dinámico y docente muy interesante. Enhorabuena.

    Alberto

    ResponElimina
  3. Todo la reflexión es gracias a Campo. Leerle me hizo reflexionar.

    un abrazo

    ResponElimina