
Escuchando el disco Lágrimas negras del gran Bebo Valdés, encontramos una canción titulada Corazón Loco. Cantada por el Cigala la letra trata de explicar, en forma de conflicto interno, la lucha de un sujeto que ama a dos mujeres a la vez. Ayer escuche la entrevista del mejor periodista deportivo (bajo mi parecer) a los dos candidatos favoritos a hacerse con la presidencia del Barça y siento que quedó manchada por una cuestión de posicionamiento en el Mundial. Me acordé de esta canción.
La diversidad de razonamientos en Cataluña en torno a las preferencias a la hora de decantarse por un equipo, queda patente en cualquier conversación entorno a un café o una cerveza Son muchos los socios y simpatizantes catalanes que se desmarcan e incluso se posicionan claramente en contra de la selección española, otros tantos aman y sienten a la roja y a España en su máxima magnitud y un último grupo que sin el sentimiento de país, sentimos a la selección como nuestra.
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Tal vez sea el mío un corazón loco pero sin ninguna duda cuando se habla del corazón, la razón pierde sentido, así que como en la canción hago el ejercicio de preguntar directamente a mi corazón… Dime como las puedes amar tan tranquilamente, como se pueden querer a la vez. ¿Es imposible seguir con las dos? Aquí va mi explicación.
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Uno es el amor sagrado, compañero de mi vida, lo que en la canción se refería como esposa y madre a le vez. Es la continuidad, la perpetuidad, el sentimiento diario. Es disfrutar en cada momento de una afinidad a todo lo que su mundo envuelve. Es cruzar el mundo y emocionarse al encontrar una bandera azulgrana, o estar en un momento cualquiera, sentado en una plaza cualquiera de cualquier ciudad, compartiendo una cerveza de litro con amigos de diferentes nacionalidades y explicando orgulloso lo significa ser del Barça y catalán. Es llegar a las 7.30 al trabajo, para poder salir antes y no faltar a tu cita con cada partido, ponerte su camiseta y atarte la senyera a la cintura, comprendiendo lo que eso significa y orgulloso de pasear tu sentimiento. Es aquello que quiero, que defiendo y como la mujer que amo, esposa y madre a la vez.
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La otra es el amor prohibido, complemento de mi alma, y como bien dice la canción, al que no renunciaré. Es aquel que me refresca la memoria y me recuerda algunos momentos únicos. Es el único que me une entorno al televisor con mi familia, y juntos, animamos, sufrimos y disfrutamos. Es la esencia de lo que soy, de donde vengo y hacia donde voy. Es la unión lo que "me pone" (permitirme la expresión), que el país se movilice, que enemigos se abracen. Retomar el contacto con un viejo amigo futbolero para compartir experiencias, impresiones... Es el complemento perfecto, que sin ser un sentimiento tan grande y pasional como el primero, sin sentir como propios sus símbolos, me sigue poniendo nervioso minutos antes del comienzo del partido.
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Ahora ya pueden saber como se pueden querer a ambos a la vez. Evidentemente, yo quiero que gane la ROJA.
La diversidad de razonamientos en Cataluña en torno a las preferencias a la hora de decantarse por un equipo, queda patente en cualquier conversación entorno a un café o una cerveza Son muchos los socios y simpatizantes catalanes que se desmarcan e incluso se posicionan claramente en contra de la selección española, otros tantos aman y sienten a la roja y a España en su máxima magnitud y un último grupo que sin el sentimiento de país, sentimos a la selección como nuestra.
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Tal vez sea el mío un corazón loco pero sin ninguna duda cuando se habla del corazón, la razón pierde sentido, así que como en la canción hago el ejercicio de preguntar directamente a mi corazón… Dime como las puedes amar tan tranquilamente, como se pueden querer a la vez. ¿Es imposible seguir con las dos? Aquí va mi explicación.
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Uno es el amor sagrado, compañero de mi vida, lo que en la canción se refería como esposa y madre a le vez. Es la continuidad, la perpetuidad, el sentimiento diario. Es disfrutar en cada momento de una afinidad a todo lo que su mundo envuelve. Es cruzar el mundo y emocionarse al encontrar una bandera azulgrana, o estar en un momento cualquiera, sentado en una plaza cualquiera de cualquier ciudad, compartiendo una cerveza de litro con amigos de diferentes nacionalidades y explicando orgulloso lo significa ser del Barça y catalán. Es llegar a las 7.30 al trabajo, para poder salir antes y no faltar a tu cita con cada partido, ponerte su camiseta y atarte la senyera a la cintura, comprendiendo lo que eso significa y orgulloso de pasear tu sentimiento. Es aquello que quiero, que defiendo y como la mujer que amo, esposa y madre a la vez.
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La otra es el amor prohibido, complemento de mi alma, y como bien dice la canción, al que no renunciaré. Es aquel que me refresca la memoria y me recuerda algunos momentos únicos. Es el único que me une entorno al televisor con mi familia, y juntos, animamos, sufrimos y disfrutamos. Es la esencia de lo que soy, de donde vengo y hacia donde voy. Es la unión lo que "me pone" (permitirme la expresión), que el país se movilice, que enemigos se abracen. Retomar el contacto con un viejo amigo futbolero para compartir experiencias, impresiones... Es el complemento perfecto, que sin ser un sentimiento tan grande y pasional como el primero, sin sentir como propios sus símbolos, me sigue poniendo nervioso minutos antes del comienzo del partido.
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Ahora ya pueden saber como se pueden querer a ambos a la vez. Evidentemente, yo quiero que gane la ROJA.

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