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dijous, 17 de juny del 2010

¿Papá, por qué somos de la Roja?

La cosa va de números 1. Primer partido de la primera fase, primeros en las apuestas, como primeros de Europa... primer palo. Primer intercambio de opiniones en la cena cuando se oye un, ¿porqué somos de la Roja?. Parecía todo de cara en este primer tramo del campeonato con tres rivales asequibles condenados a priori a la lucha por el segundo puesto, pero la cosa se torció.

El partido fue un calco de la mayoría de partidos de este mundial, al menos en cuanto a las favoritas se refiere. Posesión monopolizada, pocas ocasiones y muchos fallos. Las alineaciones ya dejaban entrever de que iba cada uno: España a por "casi todo" y Suiza a por "casi nada". los nuestros salieron con el esquema que tan acostumbrado nos tiene Del Bosque desde que llegó, para entendernos el de las segundas partes de Luís. Me sorprende que necesitemos a dos jugadores para hacer de Senna, o lo que es lo mismo, que tengamos que sentar talento en el banquillo. La Eurocopa se ganó con dos delanteros, tres jugones y un destructor, se jugó de maravilla y se ganó. Bajo mi punto de vista el que sobra es Xabi Alonso, un jugador que le gusta jugar en largo, que no se maneja tan bien en la pequeña escala, que muchas veces "entorpece" a los pequeños y sobretodo, manda a Xavi demasiado arriba. Busquets roba y juega más que él, o en su defecto si se necesita más músculo, para eso vino Javi Martínez. Senna aportaba sacrificio, robo pero también salida. Para colmo, los últimos 20 minutos se dedicó a caminar por el campo debido a un pésimo estado físico, pero como chutó al palo, resulta que es uno de los que se salva de ayer. Suiza, convencida de su inferioridad, sentó en el banco a sus dos estrellas (Behrami y Frei) pensando en los partidos venideros y poco después perdió a su máximo representante en defensa.

España a pesar de todo salió fiel a su estilo, ese estilo Barça de control, manejo y posesión mientras en frente los suizos esperaron atrás todo el partido con rigor muy alemán. Los minutos pasaban y ambos equipos se encontraban más a gusto en el roll que se les había determinado.
Luego llegó la parte que comparto con la prensa y la opinión en general, pero de manera más moderada. ¿Mala suerte? de acuerdo, un poco, ¿error arbitral? de acuerdo, otro poco. Pero nada más que un poco muy pequeño. Cuando dos equipos tienen tan claras sus bazas gana el que mejor las juega y en este caso fue Suiza que defendió bien y concretó una oportunidad. A todo esto añado un preocupante estado de forma y juego de Iker Casillas, perdón, muy preocupante, un Sergio Ramos, que empieza titubeante como cada cita con la Roja y una falta de centradores o mala elección del entrenador con Navas (100% en centros malos).

A pesar de todo ello, que intento trasladarlo en forma de autocrítica constructiva, somos muy buenos. Sigo pensando que si nos respeta el toque de suerte que toda equipo necesita para alzarse con el título, viajamos en el vagón de cabeza de los aspirantes. A pesar de perder, el juego sin ser brillante fue superior al 80% de las selecciones que he visto, de las que destaco a Alemania, con ciertos toques de aire fresco, una Costa de Marfil muy poco africana, Serbia que a pesar de la derrota, tiene mucho talento y Argentina, que sin arrasar demostró que tiene mucha pegada. Las demás favoritas dubitativas, ¡pero atentos: ninguna perdió! Ahora nos toca dar a nosotros.

dimecres, 9 de juny del 2010

Corazón Loco

Escuchando el disco Lágrimas negras del gran Bebo Valdés, encontramos una canción titulada Corazón Loco. Cantada por el Cigala la letra trata de explicar, en forma de conflicto interno, la lucha de un sujeto que ama a dos mujeres a la vez. Ayer escuche la entrevista del mejor periodista deportivo (bajo mi parecer) a los dos candidatos favoritos a hacerse con la presidencia del Barça y siento que quedó manchada por una cuestión de posicionamiento en el Mundial. Me acordé de esta canción.
La diversidad de razonamientos en Cataluña en torno a las preferencias a la hora de decantarse por un equipo, queda patente en cualquier conversación entorno a un café o una cerveza Son muchos los socios y simpatizantes catalanes que se desmarcan e incluso se posicionan claramente en contra de la selección española, otros tantos aman y sienten a la roja y a España en su máxima magnitud y un último grupo que sin el sentimiento de país, sentimos a la selección como nuestra.
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Tal vez sea el mío un corazón loco pero sin ninguna duda cuando se habla del corazón, la razón pierde sentido, así que como en la canción hago el ejercicio de preguntar directamente a mi corazón… Dime como las puedes amar tan tranquilamente, como se pueden querer a la vez. ¿Es imposible seguir con las dos? Aquí va mi explicación.
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Uno es el amor sagrado, compañero de mi vida, lo que en la canción se refería como esposa y madre a le vez. Es la continuidad, la perpetuidad, el sentimiento diario. Es disfrutar en cada momento de una afinidad a todo lo que su mundo envuelve. Es cruzar el mundo y emocionarse al encontrar una bandera azulgrana, o estar en un momento cualquiera, sentado en una plaza cualquiera de cualquier ciudad, compartiendo una cerveza de litro con amigos de diferentes nacionalidades y explicando orgulloso lo significa ser del Barça y catalán. Es llegar a las 7.30 al trabajo, para poder salir antes y no faltar a tu cita con cada partido, ponerte su camiseta y atarte la senyera a la cintura, comprendiendo lo que eso significa y orgulloso de pasear tu sentimiento. Es aquello que quiero, que defiendo y como la mujer que amo, esposa y madre a la vez.
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La otra es el amor prohibido, complemento de mi alma, y como bien dice la canción, al que no renunciaré. Es aquel que me refresca la memoria y me recuerda algunos momentos únicos. Es el único que me une entorno al televisor con mi familia, y juntos, animamos, sufrimos y disfrutamos. Es la esencia de lo que soy, de donde vengo y hacia donde voy. Es la unión lo que "me pone" (permitirme la expresión), que el país se movilice, que enemigos se abracen. Retomar el contacto con un viejo amigo futbolero para compartir experiencias, impresiones... Es el complemento perfecto, que sin ser un sentimiento tan grande y pasional como el primero, sin sentir como propios sus símbolos, me sigue poniendo nervioso minutos antes del comienzo del partido.
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Ahora ya pueden saber como se pueden querer a ambos a la vez. Evidentemente, yo quiero que gane la ROJA.