dimarts, 31 de maig del 2011

Un petit detall...

Hace aproximadamente un año y sin previo aviso recibí una llamada en forma de proposición de un amigo. Hablaba de un proyecto futbolístico interesante. Recuerdo que aquella conversación duró poco. Me bastó conocer la naturaleza de los protagonistas, cuatro pinceladas del proyecto deportivo y la componente emocional de volver al club de toda mi vida.

Hoy después de un año de trabajo, 34 partidos y 1530 minutos, se acabó la aventura. Una experiencia que ha seguido una línea sinuosa en el tiempo, con muchos momentos de alegría y otros no tanto, pero con una valoración final extraordinaria. Un grupo joven y nuevo, que ha costado engranar pero que con la ayuda de todos ha salido airoso y con un resultado brillante. La valoración sencilla habla de 63 puntos, 18 victorias, 62 goles a favor, 43 en contra, 15 partidos consecutivos sin conocer la derrota, el segundo puesto y el consiguiente ascenso a 2a catalana. Mi valoración final va más allá y recoje escenas como las del vestuario del Sabadell Nord, el primer gol de la última jornada, un plato de jamón en el bar de Jose o una paella cerca de Mordor.

Y es que el éxito reside en el trayecto hacia un objetivo, en caer 3 veces pero levantarte 4 y sobretodo en la humanidad de un grupo. Y la culpa es de todos y cada uno. De un entrenador que ha basado su filosofía en trabajo siendo siempre fiel a un estilo e ideología muy concreto, que ha creído en las personas antes que en los jugadores y que en lo que a mi me concierne, me ha hecho sentir participe de cada momento o cada decisión. A veces se dice que el mérito de un entrenador está en tratar a sus jugadores como un conjunto, yo creo que el mérito real es tratar a cada jugador como una persona y cada persona como jugador. Tras un año juntos, 110 entrenamientos, 40 partidos, 220 mails y 35 cervezas solo puedo decir, gracias. De la misma manera que al resto de cuerpo técnico: la precisión, la calma y la perfección del trabajo bien hecho de Puchi; la pasión y el aire optimista de Murci o el carácter risueño y los masajes milagrosos de Nacho.

No me puedo olvidar tampoco de aquellos directivos o personas de club que en algún momento han ofrecido su apoyo, en forma de felicitación, de ánimo, de abrazo o de crítica constructiva. Ellos también han aportado su granito de arena.

Por último y más importante, destacar el tremendo éxito de la plantilla. Un grupo configurado de cero que ha madurado con el tiempo. Con el ejemplo de un capitán simplemente excepcional, como gestor del vestuario y como clara imagen de la unidad. Un gran tipo que ha antepuesto el grupo a la individualidad por difícil que se pusiera la propia situación. Respaldado por 3 escuderos que también han lucido el brazalete y han hecho mucho por el conjunto (además de marcarse goles en propia, tirar caños en defensa o faltar a entrenamientos por presidir una junta de vecinos).

El resto del grupo ha sabido reengancharse a la corriente. Desde los que estaban de principio como los que vinieron a sumar. Desde los que estudian sin parar hasta los que les cambian el turno de trabajo, los que corren poco, los discípulos de Seirulo, los que no saben perder, los que están tiesos, los que no saben marcar... Un panorama un tanto variopinto que a pesar de dudas y disputas, ha acabado como un grupo de compañeros que han firmado una temporada increíble y que han conseguido que ninguno de nosotros sea más importante que el resto de nosotros.

Algú ho havia de dir…

El que no pinta "casi" nada...

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