El segundo día empezó tarde. Pepe se fue a trabajar y le dio tiempo de volver a casa para despertarnos y marchar a hacer un poco de turismo. Comimos de maravilla ese día. El Quick es un restaurante marcado por su “quality” que se encuentra cerca del Palacio de Justicia, que fue donde empezamos la ruta. Tras él, con previo estacionamiento para despojarnos de ciertas masas que incomodaban nuestro bien estar, visitamos la Grande Place, el niño que mea, la plaza España, la catedral de Notre Damme pero en Bruselas y algunas cosas más. Última parada del día, el Super. Pasamos por casa para ducharnos, ponernos una camisa (premisa básica del viaje, ya que ahí va así la cosa; no shirt, no party), preparamos unos bocatas y hacía una plaza a cenar que hay festival. La verdad es que el ambiente estaba genial, música en la calle y un montón de gente de risotas por la plaza. Una vez finalizado decidimos pasar al botellón... buscamos un sitio no muy agobiante, donde poder beber tranquilamente, y con ambiente visual. Tenemos el lugar ideal, en medio de una rotonda de lo más concurrida. Aparecen 2 elementos en forma de mujer que son de Hamburg y bien que se notaba por su aspecto físico, pero como no les damos mucha bola se van. De camino a la Grande Place una chica nos agradece poder ir con nosotros un rato ya que no tiene amigos y propone ir a un bar africano. Xinfín le falta tiempo para intentar embaucarnos a todos, pero no, al final acabamos sentados en la plaza bebiendo y riendo con los erasmus. Les presento a algunos de los sujetos más característicos:
- Chiqui, ex concursante de GH. Se micciona en todo momento y nunca nadie quiere acompañarla al baño. Pronunció una frase así como: “si franco levantara cabeza…” (que ostia se pegaría con la tapa, contestamos alguno).
- El hombre al que no amaban las mujeres: Este chico no tiene desperdicio y de hecho le voy a dedicar un párrafo entero. Es una de esas personas que debes acoger en tu regazo y darle todo ante cualquier situación. Una persona de esas que el mundo a tratado mal, que el resquemor le guía en sus días y el odio se apodera de sus sentidos. Alegaba que “todas las mujeres son putas”, pero matizaba “hasta mi madre lo es. TODAS.” La vida se había comportado injustamente con este pobre galán, que se encaraba hasta con las señales de tráfico. La mujer que ocupaba su corazón, tal vez si hubiera sido un poco como las gallinas pero de ahí al drama que montó. Sentí lástima de no poder ayudarle, aunque Marius y yo intentamos convencerle que tal vez quedara alguna mujer que no fuera como el suponía que eran todas, pero se negaba en rotundo. Ánimo amigo, estamos contigo.
- La etílica o mejor dicho lo siguiente: Uno de esos especímenes que bebe y se vuelve insoportable. Pues no, mucho peor que insoportable. Iba mostrando su sujetador a los presentes a grito de “joder, mírame las tetas”. Lamentable.
- Ade, Blanca y una chica extremeña, que fueron unas grandes compañeras de fiesta los dos días, aunque cierta, se alcoholizara por querer competir con un profesional de la velocidad.
Habían hasta 30 personas y cuales escolares, nos presentamos en la puerta del YOU, más conocida como la mejor discoteca del planeta. Nos recibe un portero de lo más “amable”. En un alarde de arrogancia, supremacía, liderazgo y arrogancia de nuevo, marca las pautas para poder entrar en su discoteca. Nos negamos a entrar algunos, para dar de comer el gilipollas de los cojones pero la mayoría manda y entramos. Dentro espectacular, un espacio de unos 100 m2, lleno de niñas menores de edad, con alcohol malo y música… normal, eso sí, como lugar para desayunar estaba de lujo. Decidimos volver al sitio de la otra noche. Allí lo pasamos mejor, algunos, otros no tanto. Ciertos empujones y alguna que otra rencilla suelta. Para acabar, de nuevo patatas fritas en los marroquís y al metro con cánticos culés. En el metro, en un momento de debilidad Pepe y Chiki pegan un trago a una botella de Vodka porque la tía está buena y por poco echan hasta la última papilla. La noche acaba de nuevo en ese suelo tan estupendo.

¿Habían hasta 30 personas? ¡Como si había 10.000!
ResponEliminaP.D. Vale, lo digo yo que soy leísta y laísta extremo.